domingo, 18 de octubre de 2009

LA FILOSOFIA ENTRE EL CONCEPTO Y LA METAFORA EN NIETZSCHE

INTRODUCCIÓN

Quizás a lo que menos hemos atendido en la filosofía nietzscheana es a la necesidad de percibir la manera decidida como se lleva a cabo el viraje radical de la filosofía, para la cual sus preocupaciones y preguntas ya no son metafísicas ni epistemológicas, pues no se trata del ser en general ni del conocimiento fundamentado y verdadero, sino de los asuntos vitales, de tal manera que debe entenderse por “vitalidad” una conjunción de nuestras fuerzas constitutivas (fisiología), sólo comprensibles en cuanto tejidas en el espacio complejo de la cultura que habitamos.

MATERIAL Y METODO
Como es lo propio en la investigación filosófica, el material es netamente bibliográfico, de tal manera que se ha realizado un ejercicio interpretativo de los textos, partiendo de una concepción hermenéutica de la lectura la cual comprende las obras filosóficas como respuesta singular a preguntas y motivaciones históricas que como tales, más que una simple ilustración acerca de nuestro pasado, puede iluminar las problemáticas de nuestro presente.


RESULTADOS:
LA FILOSOFÍA COMO CRITICA, REFLEXIÓN Y TRANSFORMACIÓN DE LA CULTURA

La obra creadora de Nietzsche con su interpretación sitúa las preguntas y los problemas que la interpelan bajo una nueva imagen del pensador, ahora situado en su propia cultura, la cultura occidental , para mostrar cómo sólo desde ella es posible interrogar la imagen del pensamiento, llamada dogmática, y la elaboración que la filosofía ha hecho de los conceptos en los que se ha expresado, entendidos como abstracciones vacías, fijas, definitivas. En cambio, aquel se encarga de rehabilitar una comprensión del pensamiento desde lo plural y el concepto filosófico como singularidad. Lo singular expresa el acontecimiento, lo que realmente nos pasa, la situación, lo que siempre deviene y cambia, lo múltiple y diverso en unas condiciones determinadas de historicidad.
Es así como sienta su posición frente a la metafísica occidental y para ello parte de una interpretación acerca del lenguaje, que es al mismo tiempo acerca de la cultura, con la pretensión no sólo de deconstruir desde dentro los mismos dispositivos de ese discurso metafísico, sino de señalar nuevas perspectivas para el pensamiento y lo que lo fuerza a pensar : la vida misma en sus múltiples expresiones.
Con el fin de lograr este propósito, acude a una muy propia y singular forma de asumir la retórica como una estrategia vital, y sobre todo, va a hacer notable su uso metafórico del lenguaje, haciendo ver para el concepto no sólo la dimensión metafórica en la que se forma, sino su situación privilegiada y desde ahí articular la crítica a los valores esenciales de la cultura, y específicamente, al lenguaje conceptual sistemático, explicado en términos subjetivos y de estructuras apriorísticas, sobre el cual se ha construido la filosofía hasta su momento. Para Nietzsche la metáfora consiste en algo más que un simple tropo retórico[1], ya que la comprende como una especie fundamental de comportamiento humano, aquello que lo define como “animal metafórico”.

Así pues, esa estrategia asumida, va especialmente dirigida a socavar la credibilidad en que se apuntala la estructura metafísica del concepto y pretende demostrar, como recurso básico de su principio crítico que “el concepto mismo no es más que un producto de la actividad metafórica” (1) Significando esto, que el concepto tal como lo acuñó la tradición, es un producto que rechaza su origen metafórico y que sólo así, mediante tal olvido llega a ser tal tipo de concepto. Al respecto Fink comenta: “El científico se mueve entre conceptos sin saber ya que éstos son únicamente metáforas vacías, que han perdido su sentido”.(2) Es decir, aquí encontramos implícito un aserto fundamental, el cual consiste en la íntima conexión lingüística entre los conceptos y las metáforas. Sospecha que desde siempre la tradición ha mantenido y que en este pensador tomará una interpretación y dirección especial.
Pero ¿Cuál es la pretensión que alberga Nietzsche con su posición de actualizar el lenguaje metafórico? El interpreta que la experiencia singular expresada metafóricamente es transitoria, se mueve entre experiencias distintas de una misma cosa, haciendo que la opinión de la misma sea, no una explicación dogmática, sino plural, que se exprese de diferentes maneras para lo que cambiando, y con esto se enriquece la opinión que se tiene de la cosa, no puede definirse de una vez por todas.

Nos dice Oscar Alarcón:

“La metáfora nos muestra el proceso semiótico por el cual se construyen los sentidos, este lenguaje metafórico siempre estará – junto con la realidad, con el devenir – siendo reconsiderado: con esto se confirma que el lenguaje es devenir, está naciéndose, reconstruyéndose constantemente, no termina de formarse y que vive enriqueciéndose en el movimiento de la expresión metafórica” (3)[2]

En una profunda intuición, Nietzsche comprende que el discurso filosófico de occidente adolece de una indigencia en el lenguaje, una impotencia para transmitir el pathos más profundo y la ausencia de visualización de múltiples perspectivas, deviniendo más bien obstáculo y causa de los errores más sobresalientes de la razón, nos dice el filósofo:
“…ha enfermado el lenguaje, y sobre toda evolución humana gravita la presión de esta tremenda enfermedad… En cuanto ellos tratan de entenderse y unirse para una obra común, se apodera de ellos la locura de los conceptos generales, más aún, de los meros sonidos de palabras, y como consecuencia de esta incapacidad, para comunicarse las creencias de su sentido colectivo, llevan el signo de no entenderse, en cuanto no corresponden a los verdaderos apremios, sino tan solo a la vacuidad de esas palabras y conceptos prepotentes. Así a todas las calamidades la humanidad agrega la de lo convencional, es decir, del entendimiento en cuanto a palabras y actos, sin entendimiento respecto del sentimiento” (4)

Por lo dicho hasta acá comprendemos el porqué Nietzsche busca encontrar y legitimar una nueva expresión lingüística que posibilite una manera diferente de pensar. Nos dice “No hay expresiones propias ni conocimientos propios sin metáforas”.(5) Esto quiere decir que el lenguaje humano tiene tanto una dimensión metafórica como una dimensión conceptual, que en él se expresa nuestra cultura, de ahí la importancia de la crítica a la autocomprensión del hombre en ella y la necesidad de revisar los conceptos momificados de la tradición para volvernos a pensar una y otra vez, de ahí también la necesidad de resaltar la importancia que tienen las realidades del cuerpo, en tanto son la concreción del pensamiento y de la vida. Nos dice que es esencial partir del cuerpo y utilizarlo como hilo conductor pues es el fenómeno más rico y el que permite una observación más clara. Así la metáfora es la que sirve de vínculo, de nexo entre lenguaje y cuerpo. La alternativa al pensar abstracto está allí precisamente en ese poder del cuerpo, en su capacidad interpretativa, en su potencialidad creadora, en su ascendente vitalidad. El cuerpo como centro de fuerzas, de apetitos, pasiones se revela como la metáfora que permite interpretar lo real, como la urdimbre de la “…vida instintiva en la que todas las funciones orgánicas, la autorregulación, la asimilación, la alimentación, la secreción, el metabolismo….”, con la cual accedemos al pensar pues “… pensar es tan sólo un relacionarse esos instintos entre sí”.(6) Así pues por la metáfora podemos leer aquellas fuerzas que se expresan en el cuerpo.

DISCUSIÓN
En el horizonte contemporáneo, esta en cuestión no sólo el papel del filosofo, del investigador social o del intelectual, sino también las maneras de realizar dicha participación en los problemas que nos preocupan a todos, Nietzsche señala la tarea del pensador, critico y transformador de la cultura, desde el único medio que tiene a la mano para desarrollar dicha actividad : el lenguaje en sus distintas dimensiones. Esto pone en cuestión otras imágenes del filosofo, su concepción del concepto y de su ocupación, tal como se continúa ejercitando hoy desde su profesionalización.

CONCLUSIONES

En síntesis Nietzsche nos está perfilando su propia concepción filosófica y estilística, además de su escritura llena de metáforas vivas, ratificando de esta manera su concepción de que el impulso artístico, creador del hombre radica precisamente en esa capacidad para producir metáforas. Escuchemos al profesor Luis López Farjeat, que nos aclara y ratifica lo que venimos analizando:

“El hombre cree que conoce cuando nombra las cosas. Sin embargo
solamente dice metáforas.…La utilidad social está acompañada de dos actitudes humanas muy despreciables: por una parte el olvido: el convencionalismo lingüístico hace que el hombre olvide que su proceso para nombrar ha sido arbitrario y ha consistido en meras traslaciones; por otra parte, una vez que el hombre olvida las traslaciones metafóricas y asigna a las palabras un título nobiliario, a saber, el “concepto”, da inicio el teatro de máscaras”(7)


Un concepto filosófico pensado como singularidad, es aquel que se sabe en el juego de sentido entre la dimensión metafórica y la dimensión especulativa del lenguaje, y ello es posible para Nietzsche, desde un pensamiento perspectivístico, siendo éste el modo como nos insertamos corporalmente en la cultura humana y la transformamos constantemente. La filosofía con sus preguntas habla ahora de la tarea del filosofo como pensador de la cultura, incluso como su médico, en cuanto diagnostica, ve señales, síntomas y signos en relación con lo que nos pasa y acontece. Dice Nietzsche, “El pensamiento abstracto es para muchos una fatiga; para mi, …una fiesta y una embriaguez”(8). Por tanto, si hay algo que está detrás de su ejercicio hermenéutico y crítico, es el querer recuperar la frescura de las metáforas y el sentido originario de los conceptos filosóficos, pues se trata en ambos casos del lenguaje en el que nos valoramos, pensamos y nos proponemos sentidos. Por eso mismo el filosofo deviene interprete de la cultura, en cuanto encarna sus preguntas fundamentales y ya no más, un fundamentador de esencias abstractas y absolutas alejadas de la vida.




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REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS


(1)NIETZSCHE, FEDERICO. (1974) El libro del Filosofo. Taurus Ediciones. Madrid (España). 189p.
(2)FINK, EUGEN. (1976) La filosofía de Nietzsche. Alianza Universidad, Madrid (España) 198 p
(3) ALARCÓN J. OSCAR D. Nietzsche y el problema del lenguaje .http://www monografías.com/trabajos 15/nietzsche-lenguaje
(4) NIETSCHE, FEDERICO. Richard Wagner en Bayreuth. c. 5 http:www.nietzscheana.com ar/ richard wagner. htm
(5) NIETZSCHE, FEDERICO. (1974) El libro del Filosofo. Taurus Ediciones. Madrid (España). 189p.
(6) NIETZSCHE, FEDERICO.(1972) Más allá del bien y del mal. Alianza Editorial. . Madrid (España): 287 p.
(7) LÓPEZ F., LUIS XAVIER. (2000) “Nietzsche: las metáforas y la metafísica”. En memorias El desierto crece Centenario Nietzsche 1900 / 2000. Editorial Marín Vieco, Medellín. (Colombia) U de A. p. 41-42
(8) HEIDEGGER, MARTIN . (2000) Nietzsche Tomo I . Ediciones Destino SA. Barcelona (España). 525p


[1] En su interpretación de la metáfora Nietzsche enfrenta la conocidísima definición de Aristóteles, como bien sabemos para éste la metáfora está referida al concepto, ya que es lo primero en relación a aquella. La describe en términos de transposición o de movimiento en sentido horizontal, entre un objeto y otro que pertenecen al mismo nivel, es decir se trata de un desplazamiento desde…hacia. Las reflexiones de Nietzsche sobre la metáfora van más allá de la definición dada por el estagirita: ”Metáfora es la traslación de un nombre ajeno o desde el género a la especie, o desde la especie al género, o desde una especie a otra especie, o según la analogía”, que presupone ya un lenguaje constituido del cual brota la metáfora bajo la auscultación de la razón.


[2] A no dudar, en todo esto Nietzsche se juega su propia interpretación de la filosofía, más ligada a la vida, más próxima al pathos, a las fuerzas vitales, al sentimiento; pues al “elevar el lenguaje metafórico al rango del lenguaje filosófico por excelencia, parece como si se permitiese al filósofo filosofar en cierta medida desde “fuera de” la propia filosofía, entendida ésta como sistema, al mismo tiempo que posibilita al pensamiento pensar fuera de lo que se ha entendido siempre por pensamiento”



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